Inquiokupación: la nueva forma de okupar

ANTECEDENTES
A raíz de la pandemia, y tras la declaración del estado de alarma en marzo de 2020, el Gobierno prohibió́ los desahucios de todas las personas que estuvieran afectadas económicamente por la COVID y a finales de ese mismo año, ampliaron esos requisitos a todas las personas que pudieran considerarse vulnerables.

A partir de ese momento, cualquier persona que alegue minusvalía, desempleo o menores a cargo, puede acudir a los servicios sociales para que se reconozca, a ojos de la ley, una persona vulnerable, evitando así́ ser desahuciados por impago. Actualmente, supone ya el 70% de todos los casos.

¿QUÉ ES LA INQUIOKUPACIÓN?
Consiste en entrar en un piso mediante un contrato de alquiler, dejar de pagar las cuotas y quedarse a vivir allí́, negándose a abandonar la vivienda.

En resumen, los inquiokupas son personas que buscan directamente una vivienda en alquiler con el único fin de ocuparla. Sin embargo, en lugar de usar la fuerza para entrar, la alquilan legalmente, firman un contrato de arrendamiento y meses después, dejar de pagar de manera intencionada, convirtiéndose así́ en inquiokupas.

Además, suelen insistir en no cambiar la titularidad de los suministros de luz, agua o gas, de tal modo que las futuras deudas quedan a nombre del propietario.

MEDIDAS DE PREVENCIÓN
Consultar el fichero de inquilinos morosos
De esta manera, el propietario puede informarse sobre el perfil del futuro inquilino, saber si ha tenido algún tipo de conflicto o si hay deudas de anteriores arrendamientos.

Añadir una cláusula anti morosidad

Incluir en el contrato de alquiler una cláusula que permita añadir al inquilino en el registro de morosos si no atiende 

a sus pagos.

Evaluar el perfil del futuro inquilino

Solicitar toda la documentación necesaria para evaluar la seriedad y solvencia financiera del futuro inquilino. Exigiendo también la presentación de posibles referencias y el pago de la renta mediante transferencia.

SOLUCIONES A LA INQUIOKUPACIÓN: LA VÍA JURÍDICA

Desde el primer mes que el inquilino deja de pagar la cuota del alquiler, el propietario puede rescindir el contrato por incumplimiento. No obstante, el plazo medio de un desahucio por incumplimiento de contrato es de uno a tres años.

La lentitud del proceso judicial hace muy difícil atajar el problema con rapidez, ya que, el inquilino moroso podrá́ permanecer en la vivienda sin pagar nada hasta que un juez ordene el desalojo.

Por otro lado, entre los múltiples tramites que el propietario debe realizar, solo la aceptación de la denuncia contra los inquilinos morosos a través de una notificación formal a domicilio puede durar no menos de 5 meses.

En cambio, los inquiokupas pueden conseguir paralizar ese proceso simplemente solicitando justicia gratuita por desamparo en tan solo… dos días.

Posteriormente, los inquiokupas, a través de su abogado, pueden alegar diversas estrategias para demorar y alargar más el proceso. Algunas de las más comunes son manifestar que sí que se han pagado las rentas o afirmar estar en situación de vulnerabilidad.

De este modo, aunque el juez admita la denuncia, los servicios sociales deben buscarles otra vivienda, demorando tranquilamente un año más el proceso.

Mientras tanto, sigue aumentando la deuda que los inquilinos contraen con el propietario, que a su vez está obligado a seguir asumiendo los gatos de la comunidad de propietarios, el seguro de la vivienda o el IBI, entre otros.

SOLUCIONES A LA INQUIOKUPACIÓN: LA VÍA EXTRAJUDICIAL

Una empresa especializada en la negociación con okupas e inquiokupas, es la mejor opción para reducir el tiempo de espera del procedimiento judicial. Además, algunas de ellas disponen de gabinete jurídico propio, lo que permite que pueda gestionarse de manera paralela, aumentando así las posibilidades de éxito.

Estas empresas, disponen de los medios necesarios de intermediación que permiten que los casos se resuelvan de la manera más efectiva y en el menor tiempo posible.

En el caso de Desokupación Integral, somos conscientes de la confianza que el propietario deposita en nosotros y de la responsabilidad que tenemos en cada una de nuestras acciones. Por eso personalizamos nuestro asesoramiento y la forma de proceder en función de las necesidades de cada cliente.

Realizamos un trabajo inicial de investigación y evaluación de cada situación para actuar de la mejor manera posible y sin causar problemas al propietario. Tomamos decisiones concretas para cada caso, argumentando por qué́ de cada movimiento realizado y ofreciendo un amplio abanico de opciones después de la recuperación de la propiedad.

Por último, hay que entender que recuperar la posesión de una propiedad conlleva un proceso que dependerá de la dificultad de cada caso. Por este motivo, es vital decidirse por contratar los servicios de una empresa centrada en los resultados y no en vender estadísticas que en poco o nada se ajustan a la realidad.